Fundación Cristo Joven: igualdad y justicia social

En la década de los 70 el país vivía una situación de cambios sociales y políticos importantes; en los sectores más pobres se experimentaban de una manera más intensa y compleja. En este contexto, las organizaciones sociales y de pobladores jugaron un rol significativo y protagónico. A saber, la población Lo Hermida en el año 1970, luego de un proceso de movilización y organización en torno a la toma de terreno, crea un espacio físico dentro de la población para otorgar cuidado y protección a la infancia, en respuesta a la demanda y necesidad de las mujeres de integrarse al mundo laboral. En los años 90, con la vuelta a la democracia, la Fundación Missio pone término a sus programas de apoyo a los sectores más pobres; sin embargo, algunos de sus proyectos se independizan; como es el caso de Cristo Joven, que se transforma en una Fundación Educacional. 

La nueva estructura legal permite a la Fundación buscar alternativas de financiamiento, permitiendo la promoción de los derechos de las personas, especializándose en temáticas de niñez en contextos de pobreza, comprendiendo que como lo establece el Estado Mundial de la Infancia: “La atención Integral en la primera infancia es la clave para crear un mundo donde imperen la esperanza y el cambio, en lugar de la privación y la desesperación y así fomentar la existencia de países prósperos y libres” (Unicef, 2001, pp.62). De esta manera, Cristo Joven se posiciona como una Fundación educacional laica, con valores humanistas, que apuesta por el trabajo con los más excluidos socialmente. 

Para lograr este objetivo y reconociendo la complejidad de abordar la primera infancia, Cristo Joven ha realizado un proceso de reflexión, análisis, sistematización y elaboración de una carta de navegación que permita entregar una educación de calidad. Es así, que la Junta Nacional de Jardines Infantiles (JUNJI), establece una alianza con la institución, permitiendo la administración de once salas cunas y jardines infantiles en la Región Metropolitana, en las comunas de Peñalolén, la Cisterna, lo Prado y la Pintana. 

De esta manera, para lograr avanzar en una educación de calidad, La Fundación se planteó el desafío de la construcción de un Modelo Curricular que hace converger diferentes autores, teorías y enfoques pedagógicos necesarios para tener un conocimiento íntimo de la naturaleza de la persona, respetando su dimensión biológica, emocional, cognitiva y espiritual, asociada con la realidad social, económica y cultural en la que se encuentra inmersa. 

Este Modelo se sustenta epistemológica y metodológicamente en elementos claves de dos pedagogías que convergen con los principios institucionales; la pedagogía Waldorf y la pedagogía Pikler-Lóczy, que contemplan en sus propuestas el respeto por la maduración individual, los intereses propios de cada persona y su proceso de desarrollo aprendizaje, en un contexto de armonía y buen trato. De esta manera, Cristo Joven resguarda sus principios fundantes, considerando al niño y la niña como sujetos de derecho, capaces de tomar decisiones, en un contexto educativo que promueve la construcción paulatina de su autonomía. 

Marilen Lincovil Curivil
Directora Área Primera Infancia 

Fundación Educacional Cristo Joven

Twitter: @cristojovencl